La pandemia da a los comerciantes de Priego la importancia que reclaman: “Si se sigue comprando en Cuenca, en unos años no habrá tiendas”

No es que el Estado de Alarma haya dejado mucho más desiertas las calles de los pueblos en estos últimos dos meses, pero sí se ha sentido una soledad más profunda de lo habitual durante las mañanas, cuando la gente, en circunstancias normales, habría salido a hacer gestiones, a trabajar, a tomarse un aperitivo en el bar o simplemente a dar un paseo. Y si Priego ha podido mantener cierta actividad durante el día es gracias a que aún conserva un tejido empresarial relativamente importante.

La prohibición de salir del pueblo ha incrementado notablemente las ventas de algunos comercios al no poderse viajar a Cuenca para hacer ‘la compra del mes’. Los clientes han sido los mismos o incluso menos ya que también han descendido las visitas que Priego recibe del exterior, pero muchos vecinos se han visto en la obligación de comprar en las tiendas del pueblo productos que solían buscar en las grandes superficies de la capital conquense, así que las compras han sido más frecuentes y abundantes.

Aspecto que presentaba la confluencia entre la calle Larga y la plaza este martes 19 de mayo. | Fotografía: A.B.C.

“La afluencia ha sido mayor. Aunque no recibimos clientes de fin de semana de las ciudades, las ventas se han compensado con los clientes del pueblo y alrededores (San Pedro, Albendea, Valdeolivas, Alcantud, Cañizares…). Lo hemos notado más en productos de primera necesidad, como leche, yogures y conservas. También en cerveza y refrescos, y especialmente en productos congelados (pescados y verduras). Hemos tenido más clientes locales que habitualmente no compraban estos productos en nuestra tienda”, explica a Las Cuatro Esquinas Susana López, responsable de la Carnicería Idoia y Ainhoa.

Algo parecido se ha vivido en la otra carnicería del pueblo, en La Comarca. “Se ha notado sobre todo en las ventas de producto de supermercado. En las ventas de carne se ha notado a la baja, sobre todo en productos de elaboración casera muy demandados por la clientela que viene de otras provincias: elaboraciones de hamburguesas y embutidos de caza, y sobre todo morteruelo casero, que hemos tenido que dejar de producir”, asegura Salvador Martínez, que regenta este otro negocio en el que, además, también se ha desplomado la venta de productos artesanales, como el alajú y la miel de la Alcarria, especialmente demandados por los visitantes.

Varios de los comercios del pueblo se sitúan en la calle Doctor Nicolás Herráiz. | Fotografía: A.R.C.

Tampoco ha habido más afluencia en Droguería y Alimentación Juli ya que “no ha podido venir gente de fuera del pueblo y muy poca gente de otros pueblos”. Pero sí “se ha notado mucho” que los pricenses han aumentado su gasto en los negocios locales. “Gracias a eso no hemos notado tanto la perdida de la semana más fuerte del año como es Semana Santa”, comenta Rosalía Culebras, dependienta de este céntrico comercio en el que han vendido más desinfectantes y lejías de lo habitual. A muy pocos metros de su tienda, Supermercados Héctor también ha podido salvar los muebles pese a las dificultades. “Las compras son más grandes y completas, y ha habido bastantes más clientes de los habituales, tanto de gente del pueblo como gente que ha venido y de otros pueblos que no tienen tiendas”, explica María Jesús Millána, responsable de este otro comercio.

“Si la gente comprara en el pueblo igual que durante estas semanas podríamos contratar a otra persona durante todo el año”

La importancia del comercio local resulta evidente en cualquier momento del año. El pan se compra a diario, la carne se prefiere fresca y la sal se acaba justo después de haber hecho la compra en Cuenca. Pero su importancia ha sido especialmente visible durante los dos meses que Priego ha permanecido aislado del resto del mundo, tiempo durante el que los pequeños comercios han ofrecido un servicio más que imprescindible.

Los comerciantes han tenido que adaptar sus locales para garantizar las medidas de seguridad y han ofrecido servicios especiales para que la cesta de la compra llegara a todos los hogares. “Se ha puesto a disposición del pueblo un teléfono para poder hacer pedidos por encargo”, indica Rosalía, y recuerda que este servicio ya estaba a disposición de los clientes antes de la pandemia y que podrán seguir utilizándolo “si así lo necesitan”.

Llevar la compra a domicilio es algo habitual para muchos de estos empresarios, que siempre que pueden ayudan a quienes no tienen fuerza para cargar con las bolsas, y no han dudado en llevar la compra a casa de quienes han tenido que hacer un confinamiento total. Ante este esfuerzo añadido y el incremento de las ventas, Supermercados Héctor ha tenido que contratar a una persona “para las horas de más afluencia”, indica María Jesús, y añade que “si la gente comprara en el pueblo igual que durante estas semanas, podríamos contratar a otra persona durante todo el año”.

Gracias al comercio, el centro del pueblo ha mantenido cierta actividad. Así estaba la calle Larga el martes 19 de mayo. | Fotografía: A.R.C.

“El comercio es muy importante en el pueblo, y no sólo por los impuestos que deja al Ayuntamiento, sino por lo que ayuda a otros negocios”, subraya Salvador, que pone de ejemplo a todas las personas que vienen desde otros pueblos a comprar a Priego y, de paso, aprovechan para tomarse un café.

“Cada uno es libre de comprar donde quiera, pero creemos que se nos debería tener un poco más en cuenta y se debería valorar más la importancia que tiene el hecho de que haya comercios en el pueblo”, insiste Susana, que aprovecha este reportaje para transmitir su agradecimiento al concejal Diego Torres (PP). “Le expusimos nuestras inquietudes y nuestra petición de que fomentaran desde las instituciones la importancia del comercio en el pueblo. La respuesta ha sido rápida por parte del Ayuntamiento, al que también expresamos nuestro agradecimiento”. En efecto, el Consistorio pricense ha pedido a sus ciudadanos que no se olviden de las empresas locales ahora que empieza la desescalada y pueden comprar en otros municipios.

“Nos gustaría que la gente premiara más el trato cercano, personal y el esfuerzo que hemos hecho durante la cuarentena”, reclama María Jesús. De lo contrario, y ante la pérdida de población que no cesa, el pueblo perderá su tejido empresarial. “Si la gente sigue comprando prácticamente todo en Cuenca, en unos años Priego no tendrá tiendas. No nos podemos mantener con los dos meses de verano y Semana Santa”, concluye Rosalía.

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