Carta del redactor: Algunas ideas sobre el porvenir de Priego

Hace unos días, en referencia a la crisis demográfica en que está sumido Priego desde hace una década, una amiga comentaba que es muy difícil asentar población en los pueblos: “Quien tenga la fórmula, que la dé”. No le falta razón, pero no es menos cierto que existen formas más o menos acertadas de plantear soluciones para este problema que amenaza con llevarse por delante lo poco que nos queda a los pricenses. Seamos conscientes de la gravedad de la situación, porque desde 2008 Priego ha perdido 275 habitantes, un 23,5% del total, cada vez hay menos jóvenes y cada año cierran varios negocios. Nos quedan los servicios públicos que disfrutamos por ser ‘capital’ de la comarca, pero no pensemos que el instituto, el bachillerato, el centro de salud, el centro de la mujer, el área de servicios sociales o la oficina agraria van a seguir en pie si Priego (y el resto de municipios que nos rodean) continúan perdiendo población. Será cuestión de unos pocos años que se empiece a plantear el cierre de algunos de ellos. Otros, posiblemente, aguantarán más tiempo, pero la administración les dedicará menos dinero y perderán calidad.

En los últimos días he escuchado algunas medidas que se plantean para incrementar el padrón municipal. Como medida desesperada, incluso se habla de pedir a los ‘hijos de Priego’ que se empadronen en el pueblo por amor a esta patria chica. Ojalá muchos den el paso y podamos incrementar el número de habitantes pero, en realidad, ésto es sólo un parche. Priego no sólo necesita inflar el padrón; también necesita que la gente venga a vivir. Hacen falta habitantes y, sobre todo, vecinos. Pocas barras de pan va a comprar el ‘hijo de Priego’ que vive en Barcelona pero está empadronado en Priego, cuyos hijos no van a ir al Instituto Diego Jesús Jiménez y tampoco van a comprar chucherías en las tiendas del pueblo.

Para que una persona pueda instalarse en Priego necesita, en primer lugar, un empleo, y eso es algo que aquí escasea. En 2008, cuando comenzó la crisis económica, la tasa de paro de Priego rondaba el 12%; en 2014 alcanzó el 25% y ahora se sitúa en el entorno del 18%, superior al 14,7% que se registra a nivel nacional.

El empleo lo generan el sector público y el privado. En Priego hay muchas personas contratadas por la administración, pero no parece que vayan a ofertarse muchos más trabajos en este ámbito. Las miradas se dirigen entonces al sector privado, que agoniza ante la pérdida de vecinos/consumidores. Mientras no aumente la población, el sector privado no va a generar nuevos empleos, pero la población tampoco va a aumentar si no se ofrece empleo a los nuevos habitantes. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Llegados a este punto, cabe preguntarse qué papel puede desempeñar el Ayuntamiento. Por un lado, ha de seguir organizando actividades sociales y recuperando servicios públicos que mejoren la calidad de vida de los pricenses; así se conseguirá que Priego sea un buen lugar para vivir. Pero si el actual equipo de gobierno quiere frenar o revertir la crisis demográfica, tiene que ir a la raíz del problema, que, como hemos visto, parece estar relacionada con la falta de empleo.

El Ayuntamiento no puede crear nuevos puestos de trabajo, pero puede potenciar el sector o los sectores que mayor riqueza pudieran generar, y para ello, lo primero es saber cuáles son esos sectores. ¿Cree el equipo de gobierno que nuestra mejor baza es el turismo? Pues será necesario lavarle la cara al pueblo e invertir en promoción. ¿Acaso podemos atraer turismo de multiaventura? Si es así, pensemos qué recursos podemos ofrecer y creemos una buena infraestructura que no decepcione a quienes vengan a visitarnos. El Ayuntamiento ya debería de estar valorando todas estas opciones (si acaso no lo está haciendo) para tener una hoja de ruta cuando se inaugure la Oficina de Turismo que abrirá el próximo mes de marzo.

Si nuestros representantes creen que también se puede sacar provecho a la agricultura y la ganadería, adelante, pensemos de qué manera el Ayuntamiento podría incentivar alguna actividad del sector primario. Se ha comentado la posibilidad de crear una cooperativa de productos locales. Está bien, pero hagamos un estudio sobre su viabilidad y planteemos un proyecto serio.

Sé que a estas conclusiones llega incluso el menos avispado; efectivamente no estoy descubriendo el fuego. Pero de vez en cuando conviene recordar que los problemas estructurales (y este lo es) requieren medidas estructurales que vayan a la raíz. La pequeñas iniciativas hacen más amena la vida en el pueblo, pero mucho me temo que no sirven para solucionar un problema de esta magnitud. Se necesita un estudio en profundidad para decidir cuál es el potencial de Priego, y después se tendrá que diseñar una estrategia muy concienzudamente. Es urgente que lo esfuerzos se centren en determinar cómo se puede atraer población, y es imprescindible que todos nos impliquemos para ser parte de la solución, porque si este problema no nos importa a nosotros, no podemos pretender que importe en los despachos. Quizá ya seamos conscientes de que Priego, posiblemente, nunca antes había estado tan mal. Pero no tengo claro si hemos entendido que aún puede estar peor. Mucho peor.

Gabriel Arias es periodista y fundador y redactor de Las Cuatro Esquinas

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