El alcalde y el pregonero del Cristo 2019 piden a los jóvenes que se impliquen en el futuro de Priego y sus fiestas

Con los ecos del Miserere todavía retumbando entre las paredes del Estrecho, los pricenses se dirigieron a la plaza mayor del pueblo para asistir al pregón de las Fiestas del Cristo 2019. Había cierta expectación por escuchar las primeras palabras de Salvador Martínez, que se estrenaba como alcalde de Priego sobre el escenario junto a las damas –este año, por primera vez, no hubo reina porque así lo quiso el Ayuntamiento– y junto a Jesús Parra Luna, pregonero de esta edición. La plaza estaba repleta.

Los discursos de Salvador y Jesús tuvieron bastantes puntos en común pues, aparte de emocionarse al ensalzar la riqueza que atesora Priego y la bondad de sus gentes –las que están y las que ya no están–, ambos hicieron un llamamiento al público, especialmente a los jóvenes, para que se impliquen en hacer de Priego un lugar mejor y en conseguir un buen futuro para este pueblo.

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El alcalde de Priego, Salvador Martínez, en el momento de su pregón. | Fotografía: Gabriel Arias.

El alcalde, vencido por la emoción en varias ocasiones, se comprometió a convertir a Priego en un “referente turístico”, para lo cual pidió colaboración a los pricenses, a los que encargó la tarea de mantener limpias sus calles y cuidado su patrimonio: “Entre todos, Priego mejorará”. También se refirió a las peñas, y lo hizo “como Chencho, no como alcalde”, para pedirles que pasen más tiempo en la plaza, pues resulta decepcionante que el baile, a las tres de la madrugada, esté prácticamente vacío. “Os pido que vengáis a la plaza a disfrutar de la música y de la gente, que nos cuesta mucho dinero esto”. De momento, el viernes por la noche, con la actuación de Tera, frente al escenario hubo bastante más público del habitual, pero habrá que esperar al cierre de las fiestas para saber si las peñas hicieron caso de esta petición.

Además, Salvador anunció que, con vistas a las fiestas de 2020, el Ayuntamiento creará una Comisión de Festejos para que todo el pueblo participe en la organización del Cristo.

El pregonero, “torero, Torerillo y alfarero”, también tuvo que interrumpir su discurso porque se emocionó al recordar a los seres queridos que ya no están. “Os he tenido a mi lado en momentos muy difíciles por los que he tenido que pasar. No me ha faltado ese saludo, ese beso, esa palmada en la espalda y ese vino. Para mí, Priego es el lugar donde nací, donde me crié, donde me gano la vida, donde he formado una familia y donde, si es posible, quiero morir”.

Pero, al margen de las buenas palabras que, con las particularidades de cada pregonero, se repiten sobre el escenario año tras año, Jesús también aprovechó el altavoz que le brindó el Ayuntamiento para lanzar varios mensajes en favor del pueblo. Un pueblo que, dijo, puede presumir de estar bañado por las aguas, “todavía limpias”, de tres ríos, haciendo especial mención al que más cerca está de nosotros, el Escabas: “Autoridades y no autoridades, todos debemos cuidarlo. Es un santuario que queremos que siga oliendo bien”. Son varios los motivos por los que las aguas del Escabas podrían perder su pureza pero, para no interpretar lo que Jesús quiso decir, es mejor que ustedes mismos saquen sus propias conclusiones.

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Jesús Parra recibe del alcalde una placa tras pronunciar su pregón. | Fotografía: Gabriel Arias.

Jesús, de profesión alfarero y guía turístico de Priego, hizo otro encargo a las autoridades presentes, que no eran pocas ya que se contó con la asistencia de varios alcaldes de la comarca y algunos políticos provinciales. Les pidió que cuiden a los alfareros que, como él, convierten “la tierra en arte”. “Todos los que nos encontramos hoy en esta plaza tenemos alguna pieza de alfarería, y esas piezas son capaces de transmitirnos emociones, añoranzas. En el año 1956 había en Priego 27 alfarerías y 54 operarios. Cada uno de estos alfareros han sido capaces, con sus obras, de convertir la alfarería en la seña de identidad de Priego y de llevar el nombre de nuestro pueblo por el mundo entero. Hoy en día sólo quedamos cuatro alfarerías: Jesús, Joaquín, Carlos… Autoridades, os pedimos que nos cuidéis un poquito para que podamos transmitir este oficio a las generaciones futuras y que dentro de diez, quince o veinte años tengamos a Priego con alfarerías. En cada pieza que regaláis, va un trocito de Priego”.

Y mensaje también para los jóvenes. “Ahora voy con las peñas, con la juventud –continuó Jesús–. ¿Os imagináis esta plaza, un día como hoy, con poca gente, casi sin niños, casi sin jóvenes, casi sin personas mayores? Sería una auténtica pena. Y creo que ha llegado la hora de tomar decisiones, autoridades, pues este año sólo hemos contado con la elección de siete concejales y ya no llegamos a los 1.000 habitantes, y esto es un verdadero drama. Juventud, divino tesoro, en vuestras manos está la verdadera solución, y aquí ya no me atrevo a daros consejos”.

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