El Pleno aprueba la ordenanza que limitará el vertido de purines

Los concejales del Ayuntamiento de Priego aprobaron este miércoles 3 de abril la ordenanza que regulará el vertido de purines procedentes de las macrogranjas porcinas. El texto salió adelante con el voto a favor de Salvador Martínez, Luis Alberto Canales, Isidro Guerrero y Joaquín Canales (Grupo Socialistas), Nicolás Cano (concejal no adscrito) y Esther Parra (Grupo Popular). Por su parte, la alcaldesa se abstuvo. Así pues, hubo seis votos a favor, una abstención y ningún voto en contra.

La ordenanza quedará ahora expuesta en las oficinas del consistorio pricense para que, durante un plazo de 30 días naturales, cualquier ciudadano pueda revisarla y plantear alegaciones si lo considera oportuno. Este periodo de información pública se iniciará cuando sea anunciado en el Boletín Oficial de la Provincia. Si no se recibieran alegaciones, la ordenanza quedaría aprobada definitivamente y entraría en vigor.

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El Pleno del Ayuntamiento de Priego, en una imagen de archivo. | Fotografía: Gabriel Arias.

Para llegar hasta este punto ha tenido que pasar más de un año. A principios de 2018, un grupo de vecinos de Priego redactó una normativa para regular y restringir el vertido de purines generados en las macrogranjas porcinas. De esta manera pretendían anticiparse a la posible construcción de dos nuevas granjas que elevarían a 20.000 el número de cerdos que se ceban en Priego. En caso de llegarse a esta situación se producirían 42.000.000 de litros de purín, sustancia que se obtiene al mezclar las heces y la orina de los cerdos, y que se utilizaría como abono en el campos de cultivo de Priego u otros pueblos de la comarca.

Al ser una iniciativa popular, los autores de la ordenanza tuvieron que recoger firmas, consiguiendo en total 224 apoyos entre los pricenses empadronados y mayores de edad. El texto y las firmas se presentaron en el ayuntamiento el 20 de marzo de 2018. Al mismo tiempo, los concejales de la oposición aprobaron que la Alcaldía iniciara los trámites necesarios para que la normativa entrara en vigor, sin embargo, la secretaria les informó de que el primer paso que la Alcaldía tenía que dar era publicar la normativa para que los ciudadanos pudieran presentar sus alegaciones.

Las consultas de la alcaldesa

Según consta en la documentación que se aportó en el pleno de este miércoles, el 4 de abril de 2018 la alcaldesa pidió un informe a la secretaria acerca de cómo se tramita una iniciativa popular. Ese mismo día la secretaria respondió. Posteriormente, el 17 de abril, la alcaldesa le solicitó otro informe, pero en este caso preguntando si la iniciativa presentada cumplía todos los requisitos como para ser tramitada. La secretaria respondió, el mismo día 17, que, en efecto, la iniciativa de la ordenanza anti-purines se ajustaba a las exigencias.

Sin embargo, la alcaldesa no quedó satisfecha, así que el 26 de abril acudió a los servicios jurídicos de la Diputación de Cuenca para que le explicaran cómo ha de tramitarse una iniciativa popular. Según explicó la secretaria este miércoles, la Diputación respondió el 6 de junio y no hizo sino corroborar lo que ella misma ya había dicho: “Vino a decir lo que dije yo en mi primer informe, que es cómo se tiene que tramitar una iniciativa popular, sin más. Cómo se elabora, cómo se solicita, cómo debe tramitarse, el procedimiento legal para su tramitación…”.

Con estos datos sobre la mesa, los concejales de la oposición criticaron que Azucena Redruello no hubiera iniciado los trámites para la aprobación de la ordenanza desde que el 6 de junio de 2018 quedara totalmente acreditado que podía hacerlo. La alcaldesa se escudó, como siempre, en que no pudo hacerlo debido a la inestabilidad del servicio de secretaría del ayuntamiento.

En cambio, Nicolás le recordó que desde junio hasta septiembre hubo servicio de secretaría y que, pese a ello, nada se hizo por empezar el trámite de la ordenanza: “Desde junio a septiembre hay tres meses, y hubo secretaria, así que a usted no le dio la gana hacer nada”, le reprochó el concejal, provocado así la reacción inmediata de Azucena: “No le permito que diga que no me dio la gana hacer nada. Se han seguido los trámites y no hemos tenido tiempo. No tengo ningún inconveniente ni en eso ni en ninguna cosa. No ha habido tiempo por no tener secretario”.

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Manifestación celebrada en Priego en marzo de 2018 contra las macrogranjas porcinas. | Fotografía: Juan Lozano.

El debate no acabó ahí. Salvador Martínez intervino entonces para explicar que, si bien es cierto que la secretaria de Priego estuvo de baja a partir de septiembre de 2018, esa baja fue cubierta por otra secretaria que trabajó en el ayuntamiento un día por semana. Pero, de nuevo, la alcaldesa tiró de argumentario y dio a entender que esta ordenanza no era un asunto prioritario ante otras cuestiones que debía resolver la secretaria sustituta: “No le ha dado tiempo. Ante una subvención y unos papeles… vamos a ver. Hay muchos temas que no han podido salir porque no ha habido materialmente personal”, insistió.

Aunque los autores de la ordenanza se dirigieron al ayuntamiento en varias ocasiones, formalmente, para preguntar por los trámites, la alcaldesa nunca respondió a sus preguntas. De hecho, Azucena Redruello tampoco respondió al primer escrito del Defensor del Pueblo, que le pidió información sobre el expediente de la ordenanza para investigar si la Alcaldía estaba vulnerando los derechos de los vecinos que impulsaron la iniciativa popular.

¿En qué consiste la ordenanza anti-purines?

Actualmente el Ayuntamiento de Priego no tiene una ordenanza que regule el uso de purines, de manera que esta actividad se rige sólo por la normativa autonómica y nacional que existe al respecto, que es más permisiva que la ordenanza que han redactado los pricenses. Basta con fijarse en uno de sus puntos más importantes: si bien las normas actuales permiten que se viertan purines a una distancia mínima de 200 metros respecto al casco urbano, con la nueva ordenanza no se podrá utilizar purín en un radio de 2,5 kilómetros.

Pero es que, además, la ordenanza también establece la prohibición de verter purines a menos de 500 metros “de los cauces de corrientes naturales de agua continuas o discontinuas”. Es decir, descartados quedan también los terrenos próximos a los ríos Trabaque y Escabas, así que quedará prohibido utilizar purines en la mayor parte de los terrenos del pueblo.

ordenanza purines macrogranjas

El círculo azul representa el área en la que no se podría verter purín por estar a menos de 2,5 kilómetros de Priego.

Tampoco podrán realizarse vertidos en los meses de junio, julio, agosto y septiembre, y nunca se podrá superar la dosis de 60 kilogramos de nitrógeno por hectárea y año. El purín tendrá que ser enterrado en el plazo máximo de 24 horas durante los meses de enero, febrero, noviembre y diciembre, y será enterrado en el momento del vertido en marzo, abril, mayo y septiembre. Todo ello con el objetivo de evitar malos olores.

En cualquier caso, antes de utilizar el purín como abono, los agricultores tendrán que pedir autorización al Ayuntamiento, que será el responsable de hacer cumplir todas las obligaciones recogidas en su ordenanza. En caso de que alguna de ellas fuera vulnerada, el responsable podría ser sancionado con multas que oscilan entre los 100 y 6.000 euros.

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