El Pleno del Ayuntamiento debatirá y votará la ordenanza de purines el miércoles 3 de abril

El Ayuntamiento de Priego celebrará este miércoles 5 de abril, a las 08:30 horas, un pleno ordinario en el que los concejales debatirán y votarán la ordenanza que regulará el vertido de purines procedentes de las macrogranjas porcinas. Esa ordenanza, que fue creada como iniciativa popular por un grupo de pricenses, lleva atascada en el consistorio desde marzo de 2018.

El orden del día del pleno, al que ha tenido acceso este periódico, dice así exactamente: “Someter a debate y votación la iniciativa popular, relativa a una ordenanza sobre la gestión y la evaluación de residuos líquidos y semilíquidos (purines) provenientes de granjas porcinas intensivas en el término municipal de Priego (Cuenca)”.

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Manifestación celebrada en Priego en marzo de 2018 contra las macrogranjas porcinas. | Fotografía: Juan Lozano.

La ordenanza fue registrada en las oficinas del ayuntamiento el 20 de marzo de 2018. Al ser una iniciativa popular, venía acompaña por las firmas de más de 200 personas empadronadas en Priego y mayores de edad, superando así con creces el principal requisito que debía cumplir esta iniciativa para ser tramitada por el Ayuntamiento.

Los concejales de la oposición la respaldaron desde un primer momento y, ese mismo mes de marzo, la llevaron a pleno para su aprobación. Sin embargo, la secretaria del consistorio les indicó que el procedimiento a seguir era otro. Lo primero que la Alcaldía tenía que hacer es someter la ordenanza a un periodo de información pública para que los ciudadanos pudiesen leerla y presentar sus alegaciones si lo consideraban oportuno. Y ya después, el texto sería votado por el Pleno.

La oposición siempre ha manifestado su oposición a las macrogranjas y también se comprometió a votar a favor de la ordenanza. En cambio, la alcaldesa sí es partidaria de que se construyan este tipo de explotaciones intensivas, aunque no se ha pronunciado ni a favor ni en contra de la ordenanza. Sea como fuere, el voto de Azucena Redruello no es decisivo ni en este ni en casi ningún debate ya que su grupo, el PP, está quebrado, y la oposición tiene mayoría absoluta.

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Azucena Redruello, en una imagen de archivo. | Fotografía: Gabriel Arias.

Pero, como ya se ha explicado antes, para llegar a esa votación era necesario que la Alcaldía ordenara la publicación de la normativa, algo que, aparentemente, todavía no ha ocurrido. La alcaldesa anunció en abril de 2018 que había pedido un informe a los servicios jurídicos de la Diputación de Cuenca para que le aclarasen si podía tramitar la ordenanza. Azucena recibió dicho informe a principios de verano, sin embargo, nunca ha hecho pública la respuesta de la Diputación. Varias fuentes consultadas por este periódico aseguran que los servicios jurídicos dieron vía libre a la alcaldesa para que iniciase los trámites de la normativa anti-purines.

Los impulsores de la ordenanza se han dirigido al Ayuntamiento en varias ocasiones, formalmente, para pedir información sobre los trámites que se estaban llevando a cabo, o que se deberían estar llevando a cabo, para que la normativa llegue finalmente al pleno. En cambio, la alcaldesa nunca les ha contestado, ni siquiera cuando en septiembre, durante un pleno, se le preguntó por esta cuestión. “Es un expediente abierto y está en trámite”, dijo Azucena.

Dadas las circunstancias, y en previsión de que el vertido de purines seguiría “contaminando” y provocando malos olores –como ha ocurrido en las últimas semanas–, los impulsores de la ordenanza denunciaron los hechos ante el Defensor del Pueblo. Esta institución comenzó en noviembre una investigación para esclarecer si el Ayuntamiento de Priego estaba vulnerando el derecho que estos vecinos tienen a desarrollar una iniciativa popular como la planteada en este caso.

El Defensor del Pueblo pidió información al Consistorio pricense pero supuestamente no consiguió ninguna respuesta ya que, en febrero, el defensor envió una carta a los vecinos interesados para comunicarles que aún no había recibido las explicaciones requeridas y que, ante esta situación, había pedido al Ayuntamiento su “remisión urgente”.

Se desconoce si el haber incluido la ordenanza en este próximo pleno (el primero que se celebra desde noviembre de 2018), se debe a las presiones del Defensor del Pueblo o es por voluntad de la propia Alcaldía. El caso es que la decisión ha generado bastante desconcierto ya que, como se ha explicado anteriormente, la secretaria informó de que el primer trámite que tenía que realizar el Ayuntamiento era someter la normativa a un periodo de información pública, y eso todavía no ha ocurrido. O no al menos en un lugar lo suficientemente visible, como la página web del consistorio o el Boletín Oficial de la Provincia. Entonces, ¿cómo es posible que ahora, sin haber dado ese paso previo, se vaya a votar la ordenanza? El miércoles, a las 08:30 de la mañana, se despejarán todas las dudas.

¿En qué consiste la ordenanza anti-purines?

Actualmente el Ayuntamiento de Priego no tiene una ordenanza que regule el uso de purines, de manera que esta actividad se rige sólo por la normativa autonómica y nacional que existe al respecto, que es más permisiva que la ordenanza que han redactado los pricenses. Basta con fijarse en uno de sus puntos más importantes: si bien las normas actuales permiten que se viertan purines a una distancia mínima de 200 metros respecto al casco urbano, con la nueva ordenanza no se podrá utilizar purín en un radio de 2,5 kilómetros.

Pero es que, además, la ordenanza también establece la prohibición de verter purines a menos de 500 metros “de los cauces de corrientes naturales de agua continuas o discontinuas”. Es decir, descartados quedan también los terrenos próximos a los ríos Trabaque y Escabas, así que quedará prohibido utilizar purines en la mayor parte de los terrenos del pueblo.

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El círculo azul representa el área en la que no se podría verter purín por estar a menos de 2,5 kilómetros de Priego.

Tampoco podrán realizarse vertidos en los meses de junio, julio, agosto y septiembre, y nunca se podrá superar la dosis de 60 kilogramos de nitrógeno por hectárea y año. El purín tendrá que ser enterrado en el plazo máximo de 24 horas durante los meses de enero, febrero, noviembre y diciembre, y será enterrado en el momento del vertido en marzo, abril, mayo y septiembre. Todo ello con el objetivo de evitar malos olores.

En cualquier caso, antes de utilizar el purín como abono, los agricultores tendrán que pedir autorización al Ayuntamiento, que será el responsable de hacer cumplir todas las obligaciones recogidas en su ordenanza. En caso de que alguna de ellas fuera vulnerada, el responsable podría ser sancionado con multas que oscilan entre los 100 y 6.000 euros.

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