La Junta publica el Estudio de Impacto Ambiental de la tercera granja porcina de Priego

La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha publicado el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la tercera granja porcina que se pretende instalar en Priego. Este documento, disponible en la página web NEVIA y elaborado a petición del empresario promotor, contiene todos los detalles técnicos sobre esta explotación ganadera, cuya capacidad máxima sería de 6.180 cerdos.

Para decidir si le concede licencia, la Junta analizará este estudio y también las alegaciones que pudieran presentar los ciudadanos, administraciones públicas y asociaciones durante el periodo de información pública que todavía no se ha iniciado. En base a toda esa información, el Gobierno regional elaborará una Declaración de Impacto Ambiental autorizando o denegando el permiso.

mapa granja

En el medio de la imagen, ubicación de la nueva granja. | Fuente: Porcinos Villatrabaque.

Según viene recogido en el EIA, la empresa promotora es Porcinos Villatrabaque S.L., con sede en Villaconejos de Trabaque. Es la misma empresa que está detrás de la segunda granja porcina que se proyectó en Priego (también de 6.180 cerdos), que está pendiente solventar algunas cuestiones administrativas ya que el Pleno del Ayuntamiento de Priego recientemente le denegó la posibilidad de construir más metros de los permitidos por las normas urbanísticas.

Para levantar su nueva granja, porcinos Villatrabaque ha elegido dos parcelas de 52 hectáreas aproximadamente, situadas en el paraje conocido como Bajadilla, muy próximo al término municipal de Villaconejos. Estaría a una distancia de 4,4 kilómetros en línea recta desde Priego, y a 2,3 klm de Villaconejos.

Es allí donde se construirían “tres naves iguales con capacidad cada una para 2.060 animales”. En total se cebarían 6.180 gorrinos “en régimen intensivo”. La granja estará asistida por una empresa externa que proporcionará “lotes homogéneos de animales jóvenes que llegan a la explotación con un peso de 20-25 kilogramos, permaneciendo en la misma durante un periodo medio de cuatro meses y finalizando el cebo con un peso medio de 95-100 kg. En este momento abandonan la explotación para ser sacrificados en mataderos homologados”. Pasado ese tiempo, llegará una nueva tanda de cerdos: 14.832 al año.

La empresa dice que cumpliría con todas las obligaciones de seguridad e higiene, y que trataría de reducir el estrés al que se pueden ver sometidos los animales.

Más de 13 millones de litros de purín y más de 21 millones de litros de agua

La granja generaría cada año 13.287.000 litros de purín, que es la sustancia que se produce al mezclar las heces y la orina de los animales. Toda esa cantidad sería almacenada en una balsa al aire libre con unas dimensiones de 60 metros por 30. Para evitar que se produzca alguna filtración desde la balsa, el estudio de impacto ambiental expone que su impermeabilización “se llevará a cabo mediante el gunitado (hormigón proyectado armado con fibras plásticas) de fondo y laterales”. Además, “se ha previsto un sistema de detección de fugas”. Los purines estarían ahí almacenados durante al menos tres meses.

Después serían utilizados como abono agrícola. La ley obliga a que el promotor disponga de una superficie mínima de 213 hectáreas para verter toda esa cantidad de purín, y, según viene recogido en el Estudio de Impacto Ambiental, la empresa ya ha conseguido que los propietarios de seis parcelas (de 226 hectáreas en total) pongan a disposición sus terrenos, ubicados “en diferentes términos municipales”, sin concretar dónde.

En cuanto al consumo de agua, los promotores aseguran que han encontrado un sondeo “en la propia finca donde se ubica la explotación”. Según sus cálculos, al año utilizarían 21.161.000 litros de agua, teniendo en cuenta el consumo de los animales (10 litros al día por cada cerdo) y el agua que se gaste en las labores de limpieza.

El promotor defiende su proyecto como forma de combatir la despoblación

Para justificar la “necesidad” de llevar a cabo su proyecto, la empresa promotora alude a la despoblación que impera en la Serranía Celtibérica, donde apenas se cuentan ocho habitantes por kilómetro cuadrado. “En este contexto, casi cualquier iniciativa que genere empleo, fijación de la población y actividad económica son bienvenidas. El proyecto se configura desde su planteamiento como una de las pocas inversiones viables y con posibilidades de crear empleo y riqueza en una zona que se caracteriza actualmente por la falta de oportunidades profesionales. A pesar de lo anterior, el fin no justifica los medios y por ello, debemos procurar hacer compatible la inversión con un planteamiento sostenible de la misma a todos los niveles, y entre ellos, la compatibilidad ambiental”, añade Porcinos Villatrabaque.

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Distribución de las naves de la nueva granja. | Fuente: Porcinos Villatrabaque.

En el apartado de impacto ambiental, la empresa explica que “el proyecto, en su fase de explotación, dará trabajo directo a los propietarios y a otros trabajadores eventuales que puedan ser necesarios y de forma indirecta a las empresas relacionadas con el sector ganadero y al sector servicios de la comarca”. Aunque no especifica datos concretos, este tipo de explotaciones están totalmente automatizadas, así que previsiblemente esta granja generaría uno o dos trabajos de manera permanente.

Como aspecto negativo sí destacan la generación de “ruidos y olores producidos por la maquinaria y por los animales, si bien no es previsible que se superen los límites establecidos”. También se alude al aumento de insectos, de gases contaminantes y al mal olor que produce el purín cuando se extiende en los campos de cultivo.

Porcinos Villatrabaque defiende que “en la zona inmediatamente próxima a la explotación no existen cursos de agua, ni continuos ni discontinuos, que puedan verse afectados por las instalaciones que se proyectan”. No hace referencia, eso sí, a los efectos que el purín podría ocasionar en las aguas subterráneas al ser vertido sobre los campos de cultivo.

Paralizada desde diciembre de 2017

El Estudio de Impacto Ambiental de esta granja fue redactado en diciembre de 2017, fecha en la que empezó su tramitación administrativa ante el Ayuntamiento de Priego. Desde entonces se ha mantenido paralizada, hasta ahora que se ha publicado este documento. Además, su estado de tramitación ha sido durante todo este tiempo “inicio de consultas previas”, pero desde hace unos días ha cambiado a “petición de información complementaria”.

Posiblemente en las próximas semanas o meses se inicie el periodo de información pública, tiempo durante el cual se podrán presentar alegaciones contra el proyecto. A continuación, con la versión de unos y otros, los técnicos de la Junta decidirán si autorizan o no esta explotación.

granja porcina

Naves de la única granja porcina que, de momento, hay construida en el término de Priego. | Fotografía: Las Cuatro Esquinas.

Si recibiera el visto bueno, sería la segunda macrogranja aprobada sobre suelo pricense. Actualmente sólo existe construida una instalación de 2.000 cerdos, que hace un año recibió autorización del Gobierno regional para ampliar su capacidad a 7.000 cabezas. La empresa propietaria, Agropecuaria Los Villares –de Villaconejos de Trabaque– está pendiente de iniciar la construcción aunque recientemente tuvo algún impedimento por parte del Pleno del Ayuntamiento de Priego, que no le autorizó a realizar una modificación de su proyecto.

Y ahora, en proyecto están esas otras dos granjas –promovidas ambas por Porcinos Villatrabaque– que están pendientes de superar el criterio de la Junta. En total, los tres proyectos contemplan una capacidad conjunta de casi 20.000 cerdos, una producción superior a los 42 millones de litros de purín, y un consumo de agua estimado en 60 millones de litros cada año. En relación al empleo, la primera granja ha generado dos puestos de trabajo, y los dos nuevos proyectos generarían cuatro empleos más, aunque este es un dato que Las Cuatro Esquinas no ha podido confirmar ya que los promotores de estas granjas no han querido atender a las preguntas de este periódico.

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Casi 500 personas se manifiestaron en marzo contra las macrogranjas. | Fotografía: Juan Lozano.

En Priego, cientos de personas –casi 500 en la última protesta– se han manifestado en dos ocasiones contra la construcción de macrogranjas porcinas. Sostienen que la cantidad de purín es tan elevada que inevitablemente se contaminarán las aguas subterráneas y el suelo. Creen, además, que el consumo de agua es inviable para una zona que cada vez padece más los problemas de la sequía y la escasez, y que los malos olores –que ya se han sufrido en alguna ocasión– empeorarán la calidad de vida de los pricenses y ahuyentarán a los turistas, perjudicando así a la principal actividad económica de Priego: el sector servicios.

Por todo ello, más de 200 vecinos –mayores de edad y empadronados en el pueblo– presentaron el pasado mes de marzo en el ayuntamiento una ordenanza para limitar el vertido de purines en el término municipal de Priego. Sin embargo, la alcaldesa, Azucena Redruello –que se ha manifestado a favor de las macrogranjas en varias ocasiones–, mantiene paralizada la tramitación de dicha normativa. Azucena se niega a explicar por qué.

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