El agua del pozo Minches “no es apta para el consumo humano”, según un estudio publicado por la Diputación

En los últimos meses se ha vuelto a hablar del pozo Minches porque la Alcaldía lo ha rehabilitado para tenerlo como suministro alternativo cuando se produzcan nuevos cortes de agua. El pozo, situado en la ribera del Escabas, a la altura de la vieja fábrica de lanas, junto al estrechísimo puente rojo, fue construido en 1979. Durante décadas, los vecinos de Priego bebieron de aquel manantial, del que brotan 30 litros por segundo. Pero en 2007 la red quedó abandonada cuando los pricenses dieron la bienvenida al agua del “Monte Santo”, que es así como el periódico Lusones bautizó al pozo del Convento de San Miguel.

minches

Caseta bajo la que se encuentra el pozo de Minches |

Aunque el pueblo entero depositó su confianza en este cambio, con el paso del tiempo se comprobó que la calidad del agua apenas había mejorado. Pero sí hubo un cambio fundamental, un cambio que, sin embargo, pasó desapercibido para casi todos: el agua del pozo del convento sí es apta para el consumo humano.

¿Qué quiere decir esto? Pues que el agua que mana del pozo Minches no es potable. O no lo era, al menos, en junio de 2007, que es cuando se analizó una muestra tomada por las autoridades medioambientales durante una inspección. El resultado de aquella muestra se incluyó en un informe sobre la calidad del agua que beben los pricenses, publicado por la Diputación de Cuenca y avalado por el Instituto Geológico y Minero.

Entre las conclusiones de dicho informe destaca una: “El agua analizada del manantial Fuente Minches se considera no apta para el consumo humano según el Real Decreto 140/2003 de 7 de febrero, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano, puesto que presenta un elevado contenido en sulfatos (590 miligramos/litro de SO4)”.

El análisis también se refirió a otras características del agua del pozo Minches, que se cree que procede “de los depósitos calizos terciarios o de las calizas y dolomías del Cretácico superior”. Por ejemplo, a su “elevada mineralización” y a la concentración de nitratos, que se situaba en 6 mg/l de NO3, “inferior al límite establecido en la normativa vigente para aguas de abastecimiento”.

Conclusiones parecidas en un estudio previo

Mucho antes de que se publicara este estudio ya se conocía que el agua del pozo Minches no es apropiada para abastecer a la población. En julio de 2002 la Diputación publicó otro informe que también contenía un análisis del manantial y que alcanzó una conclusión parecida al estudio de 2007: “La calidad del agua no resulta adecuada para el consumo humano debido al alto contenido en sulfatos”. En aquella ocasión, además, el índice de sulfatos era mucho mayor: 720 mg/l de SO4 frente a los 590 de 2007.

No obstante, si bien el informe de 2002 se limitó a señalar que “la calidad del agua no resulta adecuada para el consumo humano”, el análisis de 2007 fue más contundente al confirmar directamente que el agua del pozo Minches es “no apta para el consumo”. Quizá la clave de esta diferencia esté en la ley sobre calidad de agua que se aprobó en 2003, que no afectó al análisis de 2002 pero sí al de 2007.

¿Qué son los sulfatos?

Según informa la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de las Islas Baleares, el sulfato es un compuesto que se encuentra en algunos minerales (especialmente en los yesos) y que se utiliza, entre otras cosas, para elaborar fertilizantes y pesticidas. “El origen de los sulfatos se debe fundamentalmente a los procesos de disolución de las tizas, existentes en el terreno, en el agua subterránea”, explican las autoridades baleares.

En el caso de los manantiales que abastecen a Priego, los autores de los informes sobre los que trata esta noticia consideran que “la presencia de sulfatos está asociada a la circulación del agua infiltrada por los materiales suprayacentes a los acuíferos (margas y yesos de Villalba)”. Pero, ¿cuáles son sus consecuencias para la salud? Según el Gobierno balear, los sulfatos producen un efecto laxante cuando se superan determinados niveles. Por ejemplo, un adulto puede sufrir diarrea si bebe agua que contenga más de 750 miligramos por litro.

“Se recomienda que los recién nacidos alimentados con lactancia artificial, las personas ancianas y aquellas personas que abruptamente pasen de beber agua con bajas concentraciones de sulfatos a agua con elevadas concentraciones de sulfatos, eviten beber agua con concentraciones de superiores a los 500 mg/litro.”, añade el Gobierno isleño.

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Uno de los vertidos de aguas residuales que llegan hasta el río Escabas | Foto: Gabriel Arias.

El vertido de aguas residuales, “foco de contaminación”

Además de todo lo anterior, se da la circunstancia de que muy cerca del pozo Minches se encuentra uno de los puntos en los que se vierten las aguas residuales que genera el pueblo. A solo 20 metros del manantial, en la ribera del Escabas se abre un agujero por el que llegan al río todos los deshechos sin haber sido depurados previamente.

En los dos informes sobre la calidad del agua de Priego que ha publicado la Diputación se menciona este detalle. De hecho, los autores consideran que este vertido de aguas residuales constituye un “foco potencial de contaminación (…) que ejerce un nivel de afección potencial alto sobre el manantial”, que podría verse afectado por todos los residuos que llegan a través de las tuberías: “materia orgánica, contaminación bacteriológica, aceites y grasas, detergentes, etc”.

Por todo ello, los autores del estudio sugieren que “sería conveniente retirar el vertido de aguas residuales sin depurar de las proximidades del manantial Fuente Minches y desplazarlo al menos 1.000 metros aguas abajo del mismo”.

El Ayuntamiento recupera el pozo Minches y proyecta una depuradora

El pozo Minches estuvo activo durante años a pesar de las contraindicaciones que se detallaban en estos informes, cuya existencia conocía el Ayuntamiento de Luis Remón ya que ayudó en su elaboración facilitando algunos datos. En 2007, el propio Luis Remón mandó construir el nuevo suministro del convento, de manera que el pozo Minches quedó prácticamente abandonado. Los planes de aquella Alcaldía –tal y como quedó reflejado en este otro estudio– pasaban por que el pozo Minches abasteciera al polígono industrial que se iba a construir entre Priego y Villaconejos.

Pero el proyecto del polígono finalmente se consideró inviable y Minches cayó en desgracia. Hasta ahora. El Ayuntamiento que preside Azucena Redruello ha rehabilitado las partes más dañadas de esta vieja red –se desconoce si las obras han concluido ya– para tenerla como alternativa en caso de que se produzcan nuevas averías que obliguen a dejar al pueblo sin agua durante varios días, como ya ha ocurrido en los dos últimos años.

Es más, según ha explicado a este periódico el teniente de alcalde, Jesús Valle, el Consistorio se está planteando la posibilidad de recuperar el pozo Minches de manera definitiva, para compaginarlo con el suministro del convento. Lo que se pretende con esta iniciativa es reducir la presión a la que se ve sometido el pozo del convento, cuyas tuberías acaban sufriendo daños que obligan a cortar el agua.

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