El propietario de la granja porcina tendrá que respetar una serie de condiciones al ampliar sus instalaciones

La ampliación de la granja porcina de Priego ya ha conseguido el visto bueno del Gobierno regional. Aunque la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que autoriza el proyecto todavía no se ha publicado en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha, y por lo tanto aún no es oficial, sí está disponible en una página web oficial de la Junta, así que pueden extraerse algunas conclusiones sobre las indicaciones realizadas por los técnicos de Medio Ambiente.

Son ellos los que le recuerdan al propietario de la granja –la empresa Agropecuaria Los Villares, con sede en Villaconejos– que además de las medidas que ya se ha comprometido a cumplir, tendrá que respetar las obligaciones planteadas en la DIA. Y es más, añaden los técnicos que si existiera conflicto entre unas y otras, “prevalecerán” estas últimas que ellos han redactado. Son las siguientes.

1. AFECCIÓN A ÁREAS Y RECURSOS NATURALES PROTEGIDOS, FAUNA Y FLORA | Los técnicos aseguran que la granja no va a perjudicar al bosque que discurre en torno al río, sin embargo, advierten que los apoyos eléctricos “deben cumplir” la normativa existente para evitar que las aves mueran electrocutadas.

El vallado se ha de limitar a las instalaciones construidas, “respetando de cualquier manera las superficies con vegetación forestal”. El propietario no podrá utilizar mallas con voladizo superior, alambres de espino ni elementos punzantes o cortantes. Además, el veneno para ratones (que, al parecer, es habitual en instalaciones como esta) solo podrá colocarse en el “interior de la explotación, en condiciones de uso que no puedan afectar a la fauna silvestre”.

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A las dos naves que ya existen se sumarán otras tres nueva | Foto: Gabriel Arias.

2. GESTIÓN DE RESIDUOS Y SUBPRODUCTOS ANIMALES | “Todos los residuos generados durante las fases de construcción y funcionamiento del proyecto” tendrán que gestionarse de acuerdo a lo establecido en la ley. Siempre tendrá que ser un gestor autorizado el que se deshaga de los residuos producidos por los medicamentos veterinarios y de otros productos “clasificados como peligrosos (desinfectantes, insecticidas, raticidas…)”. De igual modo deberá cumplirse la normativa cuando el promotor quiera retirar los cadáveres de los 336 animales que morirán prematuramente cada año.

3. PROTECCIÓN DEL SISTEMA HIDROLÓGICO | Tal y como explican los técnicos que han aprobado el proyecto, Priego no es una zona vulnerable a la contaminación de aguas por vertidos agrarios. No obstante, cuando los purines se utilicen como abono en los campos de cultivo tendrá que respetarse la normativa. Por otro lado, la balsa en la que estos sean almacenados “deberán estar impermeabilizadas, dimensionadas, diseñadas y ubicadas de tal manera que se vite el riesgo de filtración y contaminación de las aguas superficiales y subterráneas”. Las naves también se construirán de manera que no pueda filtrarse al suelo ninguno de los líquidos que en su interior se generen.

Los bebederos de los animales se llenarán a medida que el agua se vaya consumiendo, evitando así que se produzcan derramamientos, lo cual incrementaría todavía más el ya de por sí elevado consumo de agua. El propietario tiene prohibido realizar cualquier tipo de vertido “directo o indirecto de aguas residuales susceptibles de contaminar”. Así mismo –subrayan los técnicos–, deben cuidarse todos los recursos de agua existentes, “en especial el río Trabaque, situado a 160 metros”. Por último, el mantenimiento de la maquinaria se llevará a cabo en talleres autorizados.

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Planos de las nuevas construcciones (en rojo) junto a las naves ya existentes | Fuente: Proyecto.

4. PROTECCIÓN CONTRA EL RUIDO, OLORES Y EMISIÓN DE PARTÍCULAS A LA ATMÓSFERA | Desde la Consejería de Medio Ambiente también han establecido una serie de condiciones para reducir la contaminación atmosférica. Algunas de ellas fueron “propuestas por el promotor”. Entre otras cuestiones, la descarga de pienso se realizará en silos estancos y después se suministrará a los animales de forma automática.

Con el propósito de “evitar las posibles molestias por olores”, las naves estarán dotadas de sistemas de ventilación natural: ventanas laterales y una apertura en el tejado. El promotor tendrá que propiciar unas condiciones de humedad y temperatura muy concretas dentro de las naves, y utilizará un dispositivo que le permita conocer la dirección del viento, de manera que no retirará los purines cuando sople mucho aire y este vaya en dirección a los pueblos de Priego o Villaconejos. Además, cuando el purín sea transportado en cubas, se “evitará el paso por núcleos urbanos o zonas sensibles (uso recreativo, espacios protegidos, etc.), evitando las horas de mucho calor, los días en que el viento sople con fuerza y los festivos. En el último año y medio se han dado varios episodios de malos olores, algo que han criticado muchos vecinos y que preocupa enormemente a los empresarios que viven del turismo.

El purín –añaden los técnicos– permanecerá el menor tiempo posible en las fosas interiores “para evitar fermentaciones”. De hecho, cada dos o tres semanas se vaciarán las balsas y cada tres meses se revisará que sus paredes no estén dañadas.

Con el fin de minimizar los ruidos, la Consejería de Medio Ambienta obliga a que los trabajos de construcción y las actividades más ruidosas que se lleven a cabo durante la explotación se realicen de día y, preferiblemente, en horario de mañana. En la granja se utilizarán motores de “bajo nivel de ruido”.

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La ampliación de esta granja y la construcción de una nueva han despertado cierta indignación entre muchos vecinos del pueblo | Foto: Gabriel Arias.

5. PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL | Informan los técnicos que el promotor ha conseguido autorización del servicio de Patrimonio, aunque, no obstante, recuerdan que las naves están muy próximas a un terreno protegido por su interés arqueológico. Si apareciesen restos antiguos durante la construcción, deberán paralizarse las obras y avisar a Patrimonio.

6. PROTECCIÓN DEL PAISAJE | Con el objetivo de reducir el impacto visual que esta explotación tendrá sobre el paisaje alcarreño (integrado por los mosaicos de colores que forman los diferentes cultivos), las naves deberán quedar terminadas. Sus paredes y tejados se construirán con “los materiales que menor impacto produzcan”, utilizando “los colores tradicionales de la zona o, en todo caso, los que favorezcan en mayor medida la integración en el entorno inmediato y en el paisaje”.

Las obras no podrán comenzar hasta que el promotor consiga la Autorización Ambiental Integrada. Puede consultar toda la información sobre las granjas porcinas de Priego aquí.

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