Vecinos de Priego se reúnen con el delegado de Agricultura para trasladarle su preocupación por las granjas porcinas

Cinco vecinos de Priego se desplazaron a Cuenca este miércoles 30 de agosto para reunirse con Joaquín Cuadrado, delegado de Agricultura y Medio Ambiente. Durante más de dos horas pudieron exponerle su preocupación por los problemas que, a su juicio, van a generar las granjas porcinas que se pretenden construir en el pueblo y que tendrán capacidad para 13.180 cerdos. Las Cuatro Esquinas estuvo presente durante el encuentro.

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Joaquín Cuadrado, en el centro, reunido con los vecinos de Priego | Foto: Gabriel Arias.

Una de las críticas más repetidas fue la contaminación de tierras y acuíferos y el “enorme” consumo de agua. Los vecinos sospechan que en Priego ocurrirá como en otras regiones donde hace años se construyeron cientos de granjas: que se producirá tanto purín que no habrá cultivos suficientes para extenderlo, así que aquellas tierras que se puedan abonar con esta sustancia (fruto de las heces, la orina y las aguas estancas) acabarán totalmente empapadas en nitratos, que se filtrarán y contaminarán los acuíferos. Y no solo eso. Las dos granjas proyectadas consumirían aproximadamente 43 millones de litros de agua cada año (más que todo el pueblo de Priego), lo cual podría generar problemas de abastecimientos para la población.

El delegado les respondió que a él, más que el abono del purín, le preocupan los abonos químicos que suelen utilizar algunos agricultores porque “son peores para los acuíferos”. Además, Joaquín insistió varias veces en que desde la Junta se están impartiendo cursos de formación para ganaderos y agricultores (para que hagan un buen manejo del purín) y reiteró que “si las cosas se hacen bien no tiene por qué haber problemas”. La explicación no convenció a este grupo de pricenses, que se indignaron al comprobar que existen muy pocos mecanismos para controlar que el purín se gestiona correctamente. Joaquín Cuadrado admitió que desconoce cuántas sanciones se han puesto a quienes incumplen la legalidad sobre esta cuestión.

Una legalidad que, según los vecinos críticos, es “demasiado permisiva” y da pie a que en un mismo pueblo se puedan concentrar hasta 13.000 cabezas de porcino (como podría ocurrir en Priego) y a que los 29 millones de litros de purín que se generarían tengan que extenderse en 622 hectáreas de cultivo, terrenos que están muy próximos al casco urbano. La normativa regional que existe al respecto, dijo Cuadrado, no limita cuántas granjas pueden construirse en una misma localidad, simplemente pone como condición que entre ellas exista una separación de más de 500 metros, requisito este que se cumple en el caso de Priego.

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El delegado muestra a los asistentes un mapa de la provincia en el que vienen reflejadas todas las granjas ganaderas | Foto: G.A.

El delegado explicó que actualmente está en vigor una normativa que creó el Gobierno de Cospedal y que es menos restrictiva que la que existía anteriormente. Fue entonces cuando esta pequeña representación vecinal le recordó que es el PSOE quien ahora gobierna la Junta y que en sus manos está cambiar la ley. Aun así, Joaquín, que se mostró sensible a una normativa más dura, reiteró que Medio Ambiente tiene que autorizar o denegar las granjas en base a la legislación actual, y que de lo contrario se estaría incurriendo en un delito de prevaricación. Además, añadió el delegado, la normativa regional no puede ser más restrictiva que el decreto nacional que regula estas actividades.

“El Ayuntamiento las puede paralizar”

Según Joaquín Cuadrado, es el Ayuntamiento de Priego quien tiene la última palabra porque tiene que conceder la licencia de obras, que es el requisito final. Sin embargo, matizó que si la Alcaldía se niega a facilitar este permiso a un proyecto que ha superado todos los trámites administrativos, este bloqueo también se podría considerar un acto de prevaricación. Por lo tanto, ¿qué puede hacer el Ayuntamiento? Pues según el delegado, algunos municipios ya han creado sus propias ordenanzas para restringir el vertido de purines y la construcción de granjas o la capacidad máxima de estas.

Los vecinos de Priego no parecieron muy ilusionados ante esta posibilidad, convencidos como están de que la alcaldesa está a favor de esta industria porque considera que las granjas generarán empleo. Así lo dijo durante el Pleno del pasado julio, en el que se negó a que el Ayuntamiento presentara alegaciones contra los proyectos: “Desde la parte que a mi me compete, yo lo que veo es que es productivo que las pongan. Si Medio Ambiente le facilita los permisos y no ve ningún inconveniente a que tengan la distancia y cumple toda la normativa europea, yo no soy quién. Por mi parte, si da puestos de trabajo, si vienen los camioneros a retirar ganado… es lo que produce que la actividad del pueblo no se muera, porque de vivir del método zen se vive pocos años”, comentó Azucena Redruello.

“Si el purín se entierra no huele a nada”

Para este grupo de vecinos el principal problema que entrañan las granjas porcinas es la contaminación de tierras y acuíferos, pero no dejan de lado los malos olores que genera esta actividad. Sin bien Joaquín Cuadrado aseguró tajante que “las granjas no huelen”, ellos le explicaron que la peste llega a Priego cuando los purines se vierten en los campos de cultivo, algunos de ellos a escasos 300 metros del pueblo. Para evitar esta situación, o al menos minimizarla, el delegado sugirió la posibilidad de que los camiones cisterna inyecten el purín en la tierra en vez de extenderlo con el método aspersor.

En cualquier caso –añadieron los pricenses–, todas estas técnicas para mejorar el proceso son simples recomendaciones y no obligan a nadie, de ahí que en Priego los purines no se inyecten bajo tierra y los malos olores se perciban en el pueblo algunos días. “No me gustan los purines, pero no podemos parar el desarrollo. Yo tengo que mirar a nivel provincial”, defendió el delegado, recordando a todos los presentes que la industria del porcino es un “sector estratégico” para el Gobierno regional porque actualmente se están tramitando más de 20 granjas en la provincia de Cuenca y porque Incarlopsa, la empresa que las está impulsando, es la compañía más importante de Castilla-La Mancha. “La Junta está fomentando este negocio mediante subvenciones y sin una regulación exigente. A los votantes del PSOE nos parece una incoherencia”, concluyó una de las personas que asistió al encuentro, no sin antes dejar claro que “en Priego ya tenemos suficiente con 2.000 cerdos”.

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