Carta de opinión: “Del Consistorio de Priego y la parábola del tesoro escondido”

Hace escasos días que el presidente de la Diputación visitó Priego y se pronunció, al igual que la alcaldesa de este Consistorio, acerca de las granjas porcinas (me remito a la publicación de la prensa local del día 20 de agosto). Preguntado el Presidente, éste declaró que el objetivo de la Diputación es dirimir las confrontaciones locales, al mismo tiempo que declaró más adelante que es a los promotores a quienes corresponde consensuar con los vecinos. Esto es una “contradicción” o bien que, a modo de Poncio Pilatos, gobernador de la provincia de Judea en el Imperio Romano, una autoridad puede descargarse de su responsabilidad en ciertos casos. Aún más, en sus declaraciones apuntaba a que es objetivo también de la Diputación, el desarrollo económico de la provincia. Loable objetivo, sí. Lo único que, por imperativo lógico, debe hacerse racionalmente, por ejemplo, sería absurdo enfocar el objetivo hacia el comercio cuando Cuenca es una provincia sin salida al mar. Lo racional es enfocar el objetivo hacia los recursos naturales con que se cuenta, así como con el potencial humano, de cada lugar.

En Priego, son los que son y el estudio del impacto ambiental del proyecto está inconcluso, mas la información que ya se ha recabado, de toda índole, incluso científica, a través de medios divulgativos y de comunicación, es que un proyecto así, acarrearía para Priego la esterilidad de sus tierras y la putrefacción de sus aguas; incluso hay ya antecedentes en el país, es un factum. Aunque podría ser prosperidad laboral para Priego, pero sin los recursos naturales de que se dispone, es deducción lógica que no. O podría ser la manufacturación de la materia porcina, pero no se contempla en el proyecto la construcción de mataderos, por ejemplo. Por ende, es una falacia el objetivo del desarrollo económico.

Preguntada la alcaldesa, ésta declaró que la potestad para autorizar finalmente el proyecto, no compete a la administración local sino a la administración regional. Que ésta última es favorable al proyecto y que, a lo sumo, la administración local, lo que hace diligentemente es tramitar el proceso burocrático del proyecto. En efecto, publicó el anuncio de alegaciones como procede, momento en el que nos hayamos, aunque con la difusión, legalmente, la necesaria y la suficiente. Esto es una falta de “voluntad”, porque potestad se tiene para mucho, incluso para litigar entre administraciones en los Tribunales, o bien que, una vez más, a modo de Poncio Pilatos, se descargue una autoridad de su responsabilidad, no legal, pero sí política, de velar por su pueblo. En el Evangelio, preguntado el Maestro por la mayor de las riquezas, éste respondió: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende lo que tiene y compra aquél campo.” (Mateo 13, 44).

Enrique García es profesor de Filosofía y vicepresidente
de la Plataforma Cívica “Priego Vivo”

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