Ecologistas en Acción presenta alegaciones y más de 500 firmas contra la granja porcina de Priego

Ecologistas en Acción presentó este viernes 9 de junio un conjunto de alegaciones contra la ampliación de la granja porcina de Priego. Entre la documentación aportada se encontraban también más de 500 firmas recogidas en internet, muchas de ellas de vecinos del pueblo. Aunque esta asociación dijo en un principio que no se opondría a la granja porque no había oposición entre los pricenses, finalmente muchos habitantes de Priego han mostrado su desacuerdo con este proyecto, de ahí que Ecologistas en Acción finalmente haya presentado alegaciones.

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Naves de la granja porcina que se quiere ampliar | Foto: Gabriel Arias.

La asociación se ha limitado a apoyar las acciones de protesta que están articulando algunos vecinos del pueblo, y entre esas acciones, la presentación de un documento de nueve folios en el que se desarrollan multitud de alegaciones, centradas todas ellas en la incidencia que esta ampliación puede tener sobre el medio ambiente y el turismo, la principal actividad económica de Priego. Los críticos recuerdan que el mal olor podría llegar hasta el mausoleo romano de Llanes, a escasos cinco kilómetros, una de las reliquias arquitectónicas más antiguas y mejor conservadas de la comarca. Esta ermita fue recientemente restaurada y en ella se han invertido ya más de 170.000 euros procedentes de los fondos europeos para el desarrollo rural.

Y más cerca todavía, a un kilómetro escaso, se encuentra una de las rutas turísticas que promociona el Ayuntamiento de Priego. Concretamente la PR-CU 46, una senda que cualquier turista puede realizar andando y que recorre toda la ribera del Escabas, pasando también por La Cerrolla, el paraje más próximo a la granja. En las alegaciones se hace hincapié en la preocupación que este proyecto ha despertado entre muchos empresarios del pueblo, que temen que los malos olores puedan ahuyentar a su principal clientela: los turistas.

Efectos “desastrosos” para el Medio Ambiente

Respecto al impacto medioambiental, los vecinos críticos han expresado en sus alegaciones que “teniendo en cuenta las experiencias de las distintas granjas distribuidas por el territorio español, los problemas medioambientales para la zona serían desastrosos”. Les preocupa mucho el consumo de agua, que sería de casi 15,5 millones de litros, de acuerdo a los datos aportados por el propietario de la granja. Sin embargo, esta cantidad se ha calculado solo teniendo en cuenta los 5.000 cerdos que se sumarán si se aprueba la ampliación, así que hay que añadir el consumo de los 2.000 animales que ya tiene la granja. El agua se extrae de un sondeo que existe en la propia parcela. Los críticos creen que “estas cantidades son inasumibles sin que los ecosistemas de la zona se vean gravemente dañados”. “Recordemos que el río Trabaque pasa a escasos 150 metros y el arroyo Perumos a 140 metros de la explotación y su caudal se ha visto reducido en los últimos años tanto por la instauración de regadío en la zona como por la falta de lluvias”, añaden.

Y no solo es el líquido que se consume sino también el que se produce. En las alegaciones se expone con gran preocupación que cada día se generarán cerca de 16.000 kilos de purines, que es la sustancia que se produce con la orina y las heces de estos animales. Tras almacenar los purines en unos estanques, el propietario de la granja asegura que se los venderá a los agricultores de la comarca para que los utilicen como fertilizante en los cultivos. “Estos residuos, ricos en nitrógeno, son el principal problema que han tenido y tienen las explotaciones intensivas porcinas que esparcen este subproducto por los campos de labor para abaratar costes, contribuyendo a contaminar los acuíferos con nitratos”, lamentan los críticos, y añaden que “tampoco se explica que los productos que se aplican en la desinfección de las naves cuando se llevan los animales al matadero van a parar a la balsa y se aplicarán al terreno junto con el purín y con los medicamentos que excretan los animales y los aditivos alimentarios”.

Dos puestos de trabajo

En declaraciones a Las Cuatro Esquinas, el propietario de la granja, Joaquín Canales (un empresario de Villaconejos), defiende que su pequeña industria genera actualmente un puesto de trabajo (el suyo) y que si se le permitiera ampliar las instalaciones podría contratar a otras dos personas. Además, para poner de manifiesto los beneficios de su empresa, Joaquín subraya que compra muchos materiales en los comercios de Priego. De igual modo, niega que los olores de la granja lleguen al pueblo, y explica que el año pasado hubo problemas de pestilencia en Priego porque un agricultor al que le vendió los purines los utilizó en parcelas muy cercanas al pueblo: “Se echaron en La Rinconada y al lado del cementerio. Fue un fallo que se cometió, pero no lo cometí yo directamente. Se echaron muy cerca del pueblo. Desde entonces se han echado purines varias veces y nadie ha dicho nada”, declara.

Por su parte, el teniente de alcalde de Priego, Jesús Valle, asegura que el Ayuntamiento no ha valorado la posibilidad de presentar alegaciones contra la ampliación de la granja porque es “una actividad privada” y, por lo tanto, la Alcaldía “no tiene postura”. Lo que hará el Ayuntamiento –dice Jesús– es “apoyar todo lo que sea bueno para el pueblo y que genere puestos de trabajo siempre y cuando no tenga una repercusión negativa”. Y esa repercusión, negativa o positiva, solo puede ser valorada por los técnicos de Medio Ambiente ya que el Consistorio no tiene recursos para hacerlo.

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