Sandra González, orientadora del colegio: “Concienciamos a los niños de que todo lo que hacen tiene consecuencias”

Este miércoles 17 de mayo se ha celebrado el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia. El sentido de esta jornada reivindicativa sigue siendo denunciar la discriminación y maltrato que sufren muchas personas solo por su orientación sexual, algo que todavía ocurre en casi todos los ámbitos de la vida, y también en colegios e institutos.

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Aula del colegio de Priego.

Y este miércoles también hemos visto en todos los informativos unas imágenes en las que aparece una joven de 13 años sufriendo una brutal paliza por parte de otra chica. Junto a ellas, un grupo de chavales que animaban a la agresora para que continuara dando patadas y puñetazos. Ocurrió el lunes en un instituto de Tenerife. La menor sufrió contusiones, golpes en el cuello y los brazos, una contractura y un cuadro de ansiedad. El vídeo, grabado por los testigos (convertidos en agresores pasivos), ha servido para que la Fiscalía de Menores investigue si esta agresión es solo la punta del iceberg, si solo se trata de la guinda que ha colmado todo un historial de agresiones e insultos. En definitiva, si es este un nuevo caso de bullying o una agresión puntual aunque de extrema gravedad.

En el colegio de Priego no se han dado casos como este. O no al menos en los últimos años, asegura la orientadora del centro, Sandra González. También lo niega Antonio Nieto, jefe de estudios actualmente y director del colegio durante las últimas décadas. “Por suerte y hasta el momento, no hemos tenido ningún caso”, subraya Antonio en conversación con este periódico. La orientadora insiste en que los casos de bullying suelen producirse en el instituto, cuando los niños entran en la adolescencia, pero también pueden ocurrir en cualquier colegio, y, de hecho, ocurren.

LAS CUATRO ESQUINAS: Ante una situación así, ¿sabrían los profesionales del centro cómo actuar?

SANDRA GONZÁLEZ: Nos han pasado un protocolo de acoso, por lo que ya estamos mas guiados en los colegios porque ya tenemos unas pautas que seguir. El acoso es cierto que ocurre en algunos coles, pero sobre todo yo creo que cuando pasa es en la adolescencia. Entonces, en los institutos es donde más se debe detectar. Nosotros en el colegio trabajamos muchísimo la prevención. La Guardia Civil ha hecho talleres dirigidos tanto a las familias como a los alumnos y nosotros también trabajamos la prevención con un programa específico que se llama Plan Convive que se basa simplemente en la modificación de conducta, porque cuando un crío hace algo es por algo, así que se analiza por qué y se intenta modificar esa conducta. Aquí, más que nada, es modificación de conducta. Por ejemplo, un alumno que interrumpe muchísimo en clase, ¿qué podemos hacer con él? O un alumno que no quiere atender, que está desmotivado o que no trae los deberes.

En estos casos que cita, ¿cómo se tiene que actuar?

Siempre actuamos con las familias. Cuando vienen las madres, los padres o el tutor con alguna preocupación, hacemos alguna dinámica o tenemos técnicas de modificación de una conducta.

Los padres, ¿son receptivos o suelen decir: mi hijo es un santo?

La verdad que bastante bien, suelen colaborar.

En el colegio de Priego, ¿hay casos de modificación conductas?

Claro. Si hay un niño que no trae los deberes hechos miramos a ver si es que está desmotivado, si no tiene la atención suficiente desde casa… Son casos que hay en todos los coles y aquí no hay muchos. El hecho de que sea un cole pequeño y que haya un contacto muy directo entre las familias y con los críos, hace que esas cosas no se den tanto.

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Batas de los alumnos del colegio en el año 2007.

¿Qué síntomas les harían pensar que un niño está siendo acosado por sus compañeros?

No puedo hablar mucho desde la experiencia porque llevo dos años trabajando y los he pasado aquí, y no hemos detectado en ningún momento nada de eso.

¿Y ha venido algún padre para decirles que su hijo es víctima de bullying?

No. Te pueden venir a decir que a sus hijos les pasa esto, pero una vez que analizas la situación no hemos detectado nada. Sí hay las típicas riñas entre niños, y más en los pueblos pequeños que muchas veces las riñas vienen de casa. El tema de la prevención nos sirve para analizar las situaciones. Yo, ahora, entro en las clases de los mayores para hacer dinámicas sobre, por ejemplo, cómo afrontar un problema, y ya ahí observas cómo se llevan entre ellos, pero no ves nada preocupante, que sea continuado.

Y en caso de que un niño sufriera bullying, ¿sabrían ustedes cómo reaccionar?

Sí, ahora tenemos más pautas porque desde enero tenemos un protocolo del Gobierno que te dice cómo tienes que actuar. Te marca qué pasos hay que dar desde el momento en el que se detecta. Tienes que poner en marcha una comisión basada en la orientadora, una persona del equipo directivo y un docente. Y esa comisión tiene que encargarse de analizar bien la situación y de reunirse con las personas para saber si hay un acosado, un acosador y qué es lo que está pasando y si ha sido de manera puntual o no.

¿Las familias tienen que estar informadas desde un primer momento?

En un plazo de 24 o 48 horas tienes que ponerte en contacto con las familias, con inspección… Hay que cumplir una serie de pasos, y como es algo tan serio tienes que dar conocimiento a inspección.

¿Tienen la impresión de que solo se les hace responsables a ustedes de educar a los niños en el respeto, de prevenir el acoso?

Nosotros intentamos concienciarlos de que esto es algo que existe. Vino la Guardia Civil e hizo un taller. Yo también he hecho uno en 5º y 6º para que sepan lo que es el bullying, qué acarrea y las consecuencias que tienen nuestros actos… Se ha hecho también un taller de concienciación sobre el ciberbullying, todo lo que es a través de las redes sociales, porque muchas veces no se dan cuenta de la importancia que puede tener un insulto o una burla a través de internet. O que suban una foto.

¿Han detectado ustedes que los niños cada vez empiezan antes a manejar las redes sociales, los móviles?

Creo que no, que empiezan a utilizarla en 5º y 6º curso porque se escuchan comentaros de Instagran, Facebook… pero esta problemática se desarrolla más en el instituto. Aquí son más niños y están más controlados.

¿Y cómo pueden las familias prevenir estas situaciones relacionadas con el acceso de sus hijos a internet?

Las familias son muy importantes porque deben controlar ante todo lo que hacen sus hijos y valorar si es necesario un móvil en esas edades. Y si tienen móvil o acceso internet, controlar su acceso a internet. Son menores, y al fin y al cabo, es un papel que tiene que hacer los padres.

Habrá quien piense que esto es espiar a los niños…

Sí, pero es que son menores y no tienen esa libertad de poder acceder a lo que ellos quieran. Hay que supervisarlos quieran o no.

Y respecto al acoso, ¿cómo pueden las familias evitar que sus hijos contribuyan al bullying?

No es lo mismo que de manera puntual haya una discusión entre dos niños, que si pasa de manera continuada. Ahí, a la familia del niño que está realizando el insulto hay que decirle algo. La familia es muy importante, sobre todo en la primaria, porque, es cierto que aquí se educa, pero si remamos todos en el mismo sitio se nota mucho.

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Charla organizada por el Centro de la Mujer en el instituto de Priego.

Al colegio de Priego vienen también niños de otros pueblos. Los que viven en Priego suelen ser amigos porque también se conocen del día a día, pero, los que vienen, por ejemplo de Alcantud, ¿están integrados?

Aquí no hay diferencias, están totalmente integrados. Además, también hacemos dos convivencias al año con los colegios del CRA Guadiela con el objetivo de que entre ellos se conozcan y que conozcan otros chicos. Aquí lo que sobre todo hacemos es prevenir y concienciar de las conductas que son debidas y las indebidas, y las indebidas tienen una consecuencia.

¿A qué se refiere con conductas indebidas?

Insultar, hablar cuando está hablando el profesor, molestar a un compañero… Cualquier conducta que es contraria a la convivencia de un aula. La conducta que más se puede repetir es que siempre ponen la coletilla a lo que explica el profesor o a un compañero. Hablamos con ese alumno y le damos estrategias para modificar esa conducta. Si pasa de manera puntual no pasa nada, pero si es continuada buscamos una técnica que pueda corregirla. Aquí hay muchísima supervisión. El número de alumnos no es tan grande como para que no estemos encima de ellos. Las clases más grandes son las de 5º y 6º, y hay 15 alumnos. Otras clases tienen seis o siete alumnos.

Y en Priego, ¿con cuántos alumnos están trabajando actualmente para modificar alguna conducta de este tipo?

Cuatro o cinco niños.

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Pizarra de una clase del colegio en la que se ha escrito la fecha: noviembre de 2007.

Pero al margen de estas conductas, vamos a suponer que un niño le dice a usted que le han dicho gordo o cualquier otro insulto sobre su aspecto físico. ¿Cómo reaccionaría usted?

Pues que me cuente bien qué ha pasado y luego hablaríamos con el niño que lo ha hecho: cómo, por qué, si ha sido por una disputa que han mantenido entre ellos, si ha sido puntual… Y ponemos una medida. O la retirada del recreo o un trabajo extra, o se le retira una excursión… Depende de lo grave que sea la conducta.

Y aparte de estas medidas coercitivas, ¿hay alguna de concienciación para explicarle al niño que eso no debe decirse y por qué no debe decirse?

Sí, ese es el trabajo que tenemos que hacer los profesores.

¿Y qué le dirían al niño?

Pues que cada persona tiene su aspecto físico… que cada uno tiene sus defectos y que no hay que resaltar los defectos de nadie.

Si es que es un defecto…

Exactamente. Es que no sé, también depende  del niño, porque si tiene un complejo con eso, hay que tratarlo de manera diferente. No se puede generalizar en estos casos, no te puedo dar una contestación.

Pero  sí se le puede decir al acosador que estar gordo no es ningún problema, y al acosado exactamente lo mismo.

La palabra acosador y acosado no me gusta utilizarla porque habría que ver hasta qué punto… Son palabras graves.

No le digo que haya que tratarlo como si fuera un acosador, pero de alguna manera sí es una forma de acoso, sobre todo porque en una clase, por norma general los niños quieren estar en la órbita del líder, del que manda, y al final puede darse el caso de que el resto de compañeros se sumen a ese insulto contra el niño al que consideran débil.

Pero en el momento en el que un alumno hace algo tiene su castigo, su medida. Y los compañeros ven esa medida. Es a través de talleres… No sé, no se puede generalizar en estas cosas. Lo único que se puede hacer es lo que estamos haciendo: concienciarles de que todo en esta vida tiene unas consecuencias e intentar modificar las conductas que observamos que no son las normales para convivir.

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