El Ayuntamiento recuerda que los perros no pueden entrar al parque y advierte con una carta a los dueños

El Ayuntamiento de Priego ha colocado en los últimos días en el Parque Luis Ocaña varios carteles que advierten de la prohibición de entrar con perros en este lugar. “Se prohíbe terminantemente la entrada de perros en este recinto”, dice la advertencia. En realidad, esto no representa ninguna novedad. Lo que está haciendo ahora la Alcaldía es exactamente lo mismo que hizo el anterior Ayuntamiento: colocar dos o tres carteles de papel pegados al tronco de unos árboles con cinta adhesiva. Como cabía esperar en aquel entonces, los papeles tardaron pocos días en desaparecer. Ahora, al menos de momento, la prohibición sigue pegada a la madera.

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Uno de los carteles colocados en el parque de Priego.

Y ahora como antes, a muchos no ha gustado que los perros tengan vetada la entrada al parque. Creen que sería más lógico recordar a los dueños que tienen la obligación de recoger los excrementos de sus animales. Sin embargo, se desconoce si la intención del Ayuntamiento es evitar que el parque esté trufado de “regalos” o, en cambio, pretende que los perros estén alejados de los niños que juegan en esta zona de recreo infantil. O quizá ambas cosas.

Pero lo que muchos no saben es que el Consistorio también ha enviado cartas a algunos vecinos que tienen perro advirtiéndoles de que tienen que recoger sus excrementos. Las cartas se están enviado independientemente de que los dueños cumplan o no con su obligación, simplemente con el afán de recordarles que la ordenanza municipal de Convivencia Ciudadana establece en su artículo 10.3 que el dueño del animal “está obligado a llevar medios para recoger y retirar los excrementos inmediatamente y de forma higiénica, debiendo limpiar la parte de la vía o lugares públicos que hubieran resultado afectados, depositando los excrementos en los contenedores de basura introducidos en una bolsa de plástico”. De lo contrario, esta norma (aprobada en 2012 por el PSOE) establece que puede aplicarse una sanción leve de hasta 500 euros. A algunas personas es la segunda vez que se les envía esta advertencia. Pero además, el artículo 10.2 prohíbe “la presencia de perros en los areneros y zonas de recreo infantil”. No obstante, no está claro si todo el parque puede considerarse “zona de recreo infantil”.

Por otro lado, no son pocos los vecinos que han criticado en multitud de ocasiones que las calles del pueblo están regadas de excrementos. Es cierto. Es un hecho que se puede constatar. Es más, un vecino (o vecina) del entorno de la Avenida Luis Ocaña colgó tiempo atrás un cartel de madera en el que amablemente pedía que se recogieran las “caquitas” de los perros. El cartel está hoy tirado, roto, en la bóveda del arroyo que pasa junto a la fuente del chorrillo. Es habitual que muchos decidan llevar a sus mascotas a los solares o caminos de tierra que hay dentro del pueblo para que hagan allí sus necesidades, creyendo quizá que en ese caso no es necesario utilizar las bolsitas pequeñas. Y al final, quienes acaban sufriendo las prohibiciones, o incluso las críticas de los vecinos que meten a todos en el mismo saco, son los dueños que sí cumplen sus obligaciones y sus perros.

 

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