La Junta y Diputación empiezan a interesarse por la residencia de mayores

Parece que avanzan, aunque sea tímidamente, las gestiones entre el Ayuntamiento, la Junta y la Diputación para abrir la residencia de mayores de Priego. En el Pleno del 3 de abril, la alcaldesa y el teniente de alcalde desvelaron que ambas instituciones se han interesado por este servicio en las últimas semanas, aunque al parecer ninguna de ellas se ha comprometido a dar el paso definitivo que todavía falta para inaugurar este edificio: comprar el mobiliario.

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Fachada principal de la residencia de mayores de Priego.

El teniente de alcalde, Jesús Valle, explicó que la última semana de marzo estuvo hablando sobre la residencia con Francisco Javier Parrilla, diputado del Área de Acción Territorial y Servicios de la Diputación de Cuenca. Jesús le envió una copia del convenio para demostrarle que es Diputación la responsable de amueblar el edificio, y Parrilla se comprometió a responderle cuando hubiera analizado la documentación, según el teniente de alcalde.

Aun así, Jesús Valle dijo que un primer vistazo fue suficiente para que el diputado reconociera que, en efecto, la Diputación tiene que poner los muebles. “Yo le dije que con este convenio lo que nosotros entendemos es que falta la equipación, con lo cual no podemos recibir la residencia. (…) Él no había visto el convenio, y cuando lo leyó, dijo: ‘Hombre, pues la verdad es que a la vista de esto parece que tenéis razón'”, comentó el teniente de alcalde sobre su charla con Parrilla.

Pero además, Jesús Valle hizo otra revelación. Al parecer, Parrilla le comentó que hay empresas que están dispuestas a comprar los muebles y a gestionar algunas de las residencias que todavía está por abrir en la provincia de Cuenca. Jesús le contestó que al Ayuntamiento de Priego le da igual que el mobiliario lo pague una empresa o lo haga Diputación, pero también dijo que no le parecería “razonable” que se amueblara la residencia y siguiera cerrada por más tiempo. “No tiene sentido gastar más dinero para que siga cerrada y se estropee todo lo que tenemos ahí”, comentó el teniente de alcalde. Así pues, el Ayuntamiento cree que lo más sensato es amueblar el edificio y automáticamente empezar a prestar el servicio.

La Junta visitará las instalaciones

El concejal socialista Joaquín Canales preguntó a la alcaldesa si era cierto que la Junta de Castilla-La Mancha había visitado la residencia. Azucena reconoció que ese encuentro iba a producirse pero que finalmente tuvo que cancelarse porque “no encontrábamos las llaves”, así que la visita fue aplazada. Lo que no concretó la alcaldesa es cuándo volverán los representantes de la Junta ni cuál es el propósito de su visita. En cualquier caso, no será la primera vez que la Junta y Diputación vienen a Priego para comprobar el estado de la residencia y sus características. Así lo comentó a este periódico en varias ocasiones el anterior alcalde, Jesús Escamilla.

La clave está en el mobiliario

A diferencia de lo que ha ocurrido con otras residencias, cuya construcción todavía no se ha terminado, la de Priego está completamente acabada y solo pendiente de un último detalle que impide su apertura: el mobiliario. El actual Ayuntamiento siempre ha insistido en que el convenio de la residencia establece que la responsable de equipar el edificio es Diputación, algo que la institución provincial ha negado hasta ahora. También la Junta ha rechazado cualquier responsabilidad en este sentido.

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Interior de la residencia de mayores de Priego.

Ambas instituciones acordaron en 2005 construir tres residencias para personas mayores en Priego, Cañete y Beteta. Ese acuerdo quedó plasmado en un convenio que firmaron el presidente de la Diputación, Luis Muelas (PSOE), y el consejero de Bienestar Social, Tomás Mañas, también socialista. La residencia de Priego se adjudicó a la constructora Ortiz, que empezó con las obras a finales de 2007. El presupuesto de la construcción ascendía a 3.540.089 euros, aportados en un 60% por la Junta y en un 40% por la Diputación.

Las obras tenían que terminarse en un plazo máximo de 26 meses y apenas se demoraron mucho tiempo más. En 2010 finalizó la construcción, y desde entonces permanece el edificio abandonado y sin amueblar. El proyecto se vendió a bombo y platillo: los representantes políticos subrayaron que la residencia daría empleo a 35 personas, “la mayoría mujeres”, y que tendría capacidad para 45 ancianos.

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