El silencio del Ayuntamiento tras cinco días sin agua indigna a muchos pricenses

La alcaldesa de Priego celebró este miércoles 3 de agosto un pleno urgente para informar de la avería que llevaba provocando cortes de agua desde hacía cinco días. Fue esta la primera y única vez que Azucena Redruello se explicó públicamente durante el tiempo que duraron los problemas, algo que ha indignado a muchos pricenses, especialmente a los hosteleros, que incluso han tenido que cancelar algunas reservas ante la imposibilidad de ofrecer un buen servicio.

“No tenemos ni vasos ni platos y no podemos poner un solo café, esperemos que esto no dure mucho”, comentaba a este periódico una empresaria indignada que todavía pasó otros dos días sin suministro. “Menos mal que hemos llenado unos cubos”, se felicitaban en otro bar en el que pudieron anticiparse al corte gracias a que Las Cuatro Esquinas lo anunció en Facebook con una hora de antelación. La alcaldesa sí dio algunas explicaciones a través del grupo privado de Whatsapp que comparte con los hosteleros, lo cual provocó todavía más enfado entre los vecinos: “Qué tiempos aquellos en los que el alguacil informaba al pueblo de todo aquello de su interés, como un corte de agua en el mes de agosto”, se lamentaba uno de ellos. “¿Acaso se ha estropeado el Clavelitos?”, preguntaba otro con ironía refiriéndose a la música que nos alerta de los pregones. Y es que, en efecto, no hubo pregón, y tampoco bandos o avisos en las redes sociales del Ayuntamiento.

Aunque esta falta de comunicación fue criticada por los ciudadanos que asistieron al pleno, la alcaldesa defendió que “se os ha estado avisando al minuto de lo que ocurría” y que “ha habido quien ha tenido agua todo el tiempo”, unas palabras que no sentaron nada bien entre los presentes, que le reprocharon que sólo advirtiera de los acontecimientos a determinadas personas y nunca públicamente. Azucena no fue capaz de explicar cuál había sido la comunicación del Ayuntamiento al respecto.

Se criticó también a la alcaldesa por la mala contestación que una de sus concejales dio a una hostelera del pueblo. La empresaria le preguntó por los cortes de agua y la concejal le respondió que “si no tienes agua para dar cafés cierra el bar y te vas de vacaciones”. Fue así como ocurrieron las cosas según el socialista Valentín Argandoña. La alcaldesa defendió a su compañera del PP y dijo que estas palabras son “un chascarrillo”.

El pleno se celebró el miércoles y desde el sábado venían notando problemas en el suministro los vecinos que viven en la zona más alta del pueblo, que empezaron el día con poca presión y lo terminaron sin agua. Esta misma situación se repitió el domingo y el lunes, día en que varios operarios del ayuntamiento estuvieron buscando una posible avería. Esa misma noche, Azucena envió un mensaje sólo a los hosteleros explicándoles que se había encontrado una avería en uno de los depósitos y que ésta era consecuencia del “consumo extremo” por el “llenado de piscinas”. Les advirtió también de que esa noche cortaría el agua para que el depósito estuviera lleno el martes, pero finalmente no se hizo así y al día siguiente continuaron sin agua en las zonas más altas de Priego, que son las que más se acercan a la altitud del depósito y las que por tanto menos presión tienen.

Y ya el miércoles, a primera hora de la mañana, llegó de Murcia un equipo de técnicos que estuvieron todo el día reparando la avería, que resultó ser lo que no se esperaba: el roce de las arenas había provocado un agujero del tamaño de un huevo  en la tubería que baja desde el Convento de San Miguel hasta el acuífero, ubicado a 200 metros de profundidad. Durante todo el día una grúa estuvo sacando los tubos hasta descubrir esa pequeña perforación, que nada tiene que ver con el consumo extremo o el llenado de piscinas sino más bien con la erosión que las arenas provocan en la tubería. Según explicó Azucena en el pleno, la bomba estaba en mal estado, así que se ha decido comprar una nueva, por lo que el coste final de la avería será muy superior a los 3.000 euros que supuso la anterior reparación, que sucedió hace dos meses y se debió a un cortocircuito en el sistema eléctrico de los depósitos.

Un vecino presente en el pleno dijo que pediría daños y perjuicios por los cinco días que llevaba sin agua (él vive en la zona más alta de Priego), y culpó de la avería a la falta de mantenimiento de la bomba. La alcaldesa negó que la bomba necesitase algún tipo de mantenimiento y le recordó que “cuando el tubo se pica, se pica”.

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